Migraciones desde servidores propios
De un servidor en la oficina o un datacenter local hacia AWS, por olas y sin apagar la operación. Inventario, dependencias, plan de corte y vuelta atrás definida antes de mover nada.
Migrar a la nube es la parte fácil. Lo difícil es que seis meses después el equipo de la empresa entienda lo que quedó montado, pueda cambiarlo sin miedo y no dependa de quien lo construyó.
De un servidor en la oficina o un datacenter local hacia AWS, por olas y sin apagar la operación. Inventario, dependencias, plan de corte y vuelta atrás definida antes de mover nada.
Terraform o CDK, con la infraestructura versionada y revisable. Nada de recursos creados a mano que nadie sabe de dónde salieron.
Diseño de arquitecturas nuevas y revisión de las existentes: costos, resiliencia, seguridad y qué pasa cuando algo se cae de verdad.
Respaldos que sí restauran, replicación fuera de sitio y planes de recuperación con tiempos objetivos acordados, no aspiracionales.
Recuperación y continuidad →El mismo criterio se aplica cuando lo que hay que mover está en un equipo que ya falló: en este caso de estudio el traspaso fue un runbook y un mapa de accesos, para que la empresa no quedara dependiendo de nosotros.
Una migración, una arquitectura que revisar o una factura de nube que creció más de lo esperado. Escríbanos con el detalle de qué hay hoy y qué quiere lograr, y le decimos cómo lo abordaríamos y qué costaría antes de comprometer nada.